Liliana del Carmen Puello alias “La Madame”, quien fuera condenada a 98 meses de prisión, saldrá de la cárcel por decisión de un juez de Ibagué. Los delitos por los que fue acusada son inducción a la prostitución, con concierto agravado para delinquir. “La madame”, es acusada de dirigir una red de prostitución de lujo y trata de personas, que operaba desde la capital de Bolívar.

Pese a ello, este viernes 26 de mayo y aplicando una “medida condicional”, el juez Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué, ordenó la libertad de alias “La madame”.

A través del documento emitido por el juzgado en el que se le da la libertad a la mujer, se aclara que será puesta a disposición en caso de que otra autoridad judicial la requiera.

“La madame” y su condena

Su suerte comenzó a declinar en el mes de julio de 2018, cuando las autoridades colombianas desarticularon la red de prostitución más grande y poderosa de Cartagena, en un operativo en el que 18 personas resultaron capturadas en 13 allanamientos realizados en diversos sectores de la ciudad.

Entre los capturados se encontaba Liliana del Carmen Puello alias “La madame”, a la postre la líder de esta red de prostitución con alcance internacional. Según las autoridades, ella era quien se encargaba de reclutar menores de edad, la mayoría en condiciones de vulnerabilidad, con el fin de prostituirlas. La mayoría de las jóvenes eran desplazadas o inmigrantes, y pertenecían a barrios populares de Cartagena, Barranquilla, Medellín, Cali.

Sus principales clientes eran turistas extranjeros que se contactaban en Cartagena con “La madame”, en busca de servicios sexuales. Asimismo, la red tenía operaciones fuera del territorio nacioanl puesto que se supo que recibieron pedidos desde otros países para que las jóvenes viajaran a su encuentro, como ser desde Las Bahamas, Miami, Panamá y México.

Las fiestas de la red criminal no solo se desarrollaban en yates y viajes, también contaban con dos grandes propiedades en Cartagena, para hacer celebraciones y reuniones, y en donde tenían habitaciones vigiladas con cámaras de seguridad para monitorear a las jóvenes.

Por los encuentros sexuales que podían durar de tres a 24 horas, estos delincuentes cobraban entre 200 y 1.500 dólares, de los cuales solo un ínfimo porcentaje era entregado a las mujeres víctimas de prostitución.

Se calcula que en el último año de operación de la banda desmantelada en 2018, al menos 250 menores de edad fueron sometidas a todo tipo de abusos.

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